Cuando la música no nos la descubrían los algoritmos
Aunque era bastante cuidadosa a la hora de escribir en los discos quién cantaba, en esta ocasión no lo hice. Karin se volvió a Suecia y por alguna razón yo no le pregunté qué era eso que me estaba gustando tanto. Anoté «grupo sueco» en la carátula improvisada con un trozo de papel y seguí escuchando sin saber nada más.
El agua me sostiene sin ni siquiera intentarlo
Asocio el placer con estar dentro, sumergida, como llevo todo este año con el mundo de cierta autora británica. Y esto os lo dice una persona que para meter la cabeza en el agua sin taparse la nariz tiene que concentrarse muchísimo.
Estática pero contenta
Hace año y medio que no viajo. Y no me refiero a grandes trayectos o distancias, no. Me refiero a que en el último año y medio no he salido de la línea que marca la distancia entre mi casa y la de mis padres, 22,8 kilómetros, según Google Maps.
Mejor ilusión que guadaña
Lo siento mucho por todos los que estáis de vacaciones y que volveréis al trabajo cuando el mes cambie de nombre. Vengo a recordaros que septiembre está a la vuelta de la esquina. Pero vengo a hablar de mi amor por este mes, así que a lo mejor se os contagia un poco.
El verano de los libros
Buena parte de mi burbuja de Twitter e Instagram está de vacaciones y, como es mi burbuja, está aprovechando para leer. Mi feed se ha llenado de portadas de libros en la playa o con hierba de fondo o con una piscina.
La nada como resistencia
Me interesa esa vertiente de la inactividad como resistencia. Ahora que parece que el único objetivo de la vida es ser productivo y hacer, hacer, hacer (también en tu tiempo libre: aprovechar, aprovechar, aprovechar), pararse y perderse en la nada atrae a mi pequeña yo rebelde.
De plantas y cuidados
Iba a escribir sobre otra cosa, pero salí al balcón a tomar el café y mirar las flores y recordé que hubo una época, supongo que la misma en la que iba por ahí diciendo que Viena está sobrevalorada, en la que decía que no me gustaban las plantas.
Aniversarios y calendarios
Ayer fue mi cumple y en la reflexión solo podía pensar en que el del año pasado lo celebré llegando en ambulancia al hospital.
No lo vi venir (o el privilegio de hacer las cosas bien)
Si yo fuese una persona distinta (peor), os diría que todo esto fue gracias a salir de mi zona de confort. Pero creo que en realidad lo que hice fue entrar en ella.
El océano de la amistad
El primer shock cultural que recuerdo fue al pasar de parvulitos al colegio con la aparición de la condena al ostracismo social a algunas niñas cuando una de sus amigas —y, detrás, el grupo— decidía que ya no le hablaba (hablo en femenino porque son los ejemplos que recuerdo, no sé cómo funcionaba entre niños).
Querido verano: creo que me gustas (no se lo digas a nadie)
Me gusta y temo el verano a partes iguales. El calor me sienta mal, pero el sol me alegra.
Cosas de viejas
No sé cuándo me chirrió por primera vez esa típica reacción que tenemos cuando vemos a una persona mayor disfrutando de la vida.
Persona ordenada con ascendente caótico
Suelo hablar de esto como si fuese en realidad mi signo del zodiaco, soy orden con ascendente caótico. Y tiene sentido, porque la mayor parte de los test de personalidad (pienso en ti, Myers-Briggs) tienen tanta validez científica como la astrología.
Oda a la morralla sentimental que Marie Kondo odia
Hoy quiero hablar de mi bolígrafo favorito, un bolígrafo que compré en un viaje hace unos años porque me había dejado el mío en el apartamento y llevaba todo el día con el típico nerviosismo de cuando quieres escribir pero no puedes.
Los que nunca hablamos en el turno de preguntas
Siempre he pertenecido a esa mayoría silenciosa que, cuando se abre el turno de preguntas, mira a su alrededor buscando manos alzadas.
De vuelos a braza, encuentros con celebrities muertas y otras actividades nocturnas
Volar es una de mis actividades favoritas cuando sueño. Suelo hacerlo en sueños lúcidos, esos en los que eres consciente de que estás soñando.
Para qué sirve escribir un diario
La semana pasada conté que cuando estuve en Bergen en julio de 2008 había hecho muy mal tiempo, pero que no me había importado. Esa tarde, en casa de mis padres, encontré mi diario de aquel viaje y descubrí que lo que había aquí era todo mentira.
Cómo fijar el recuerdo de un lugar
Aquella persona que recorrió Bergen esperando encontrarse a Sondre o Eirik todavía creía que odiaba Viena y no sospechaba que en un par de meses iba a mudarse a la capital austríaca y enamorarse, pero era la misma persona que soy hoy.
Parar, mirar y escuchar
Esta mañana, mientras acababa el café, leí un capítulo sobre respirar los árboles: buscarlos no solo en parques, sino entre el asfalto, pararse en mitad de la calle, respirar durante un minuto.
Apuntes sobre espeleología
«Excavo bonitas cuevas detrás de los personajes; creo que eso da exactamente lo que quiero: humanidad, humor, profundidad. La idea es que las cuevas se conecten y que cada una salga a la luz del día en el momento presente».