Mi sentido favorito
El otro día, Raquel nos contó que uno de los síntomas del catarro-casi-neumonía con el que lleva buena parte del año es que ha perdido el olfato, algo que le molesta mucho porque es su «sentido favorito». Por supuesto, esto me llevó de forma automática a pensar en mi propia relación con mis sentidos.
Caras que coinciden con personas
Ahora pienso solo en las personas con pinta de majas que, efectivamente, luego resultan serlo.
La dictadura de la novedad
Cómo pasar el test del tiempo cuando vivimos inundados por una oferta tan inabarcable que apenas tenemos tiempo para apreciar un disco antes de sumergirnos en el siguiente. Lo mismo con libros, series, películas y demás creaciones que se pelean por un ratito de nuestra atención.
Lo difícil de escuchar música nueva
Yo quiero seguir descubriendo grupos y artistas, pero cada vez me cuesta más dar con alguien nuevo (para mí) que me lleve por ese camino tan lleno de alegría y emoción.
Hacerse fotos con famosos (en defensa de ser fan)
De casi cada encuentro con un ídolo he salido con una foto y nunca sé bien justificar esa necesidad que tengo desde antes de las redes sociales. Hasta que el otro día lo entendí.
Todas las canciones hablan de mí
Cuando era más joven y más esnob, miraba con cierto desprecio a la gente que decía que le gustaba mucho una canción porque le recordaba a alguien. La música era para mí algo puro y que estaba al margen de nuestras pobres vidas terrenales.
Cuando la música no nos la descubrían los algoritmos
Aunque era bastante cuidadosa a la hora de escribir en los discos quién cantaba, en esta ocasión no lo hice. Karin se volvió a Suecia y por alguna razón yo no le pregunté qué era eso que me estaba gustando tanto. Anoté «grupo sueco» en la carátula improvisada con un trozo de papel y seguí escuchando sin saber nada más.
Qué hacer durante una resonancia magnética
Quizá haber logrado procrastinar mientras me hacen una resonancia magnética sea un paso más de la evolución que nos llevará irremediablemente a la extinción.
La alegría de la multitud
Seguro que es mentira, pero recuerdo solo dos momentos de mi vida en los que me sentí agobiada por una multitud.
Los conciertos y las lágrimas
No recuerdo la primera vez que me pasó. Y debería, porque es algo que de joven no me pasaba. Pero algún día, en algún concierto de alguien de alguna manera importante para mí, se me llenaron los ojos de lágrimas.
Nunca quise ir a LA
La primera vez que pude ir a Los Ángeles tuve tan poco tiempo para tomar una decisión que decidí no hacerlo. Pisé solo su aeropuerto y un hotel cercano y pasé cinco días en Laguna Beach, una hora al sur. Volví al aeropuerto y volé a Vigo.
Verano por sorpresa y música en el cerebro
Este verano no he ido a ningún festival, pero estoy escuchando música a un nivel adolescente.
Por qué no escribo sobre música (y artículos que leí y publiqué en abril)
Escribo mucho sobre música, pero nunca de forma profesional.
Cartas que son canciones, recetas para el siglo XXI
Me picaban los ojos, así que escuché un disco.
I was all covered in sound
Un día, contando qué había sentido en una ópera (no recuerdo cuál), dije que simplemente no había conseguido entrar en ella. Me pidieron más explicaciones y me encontré hablando de un río.