Las velocidades del tiempo
De pronto, pensé en todo lo que ya había hecho este mes y me sorprendí descubriendo que aún ni había transcurrido la primera mitad. Es decir, hubo más alegría al ver lo que faltaba para cambiar la hoja del calendario que pesadez existencial.
Terapias de andar por casa contra la fatiga apocalíptica
En estos días de aniversario de la pandemia, pienso mucho en si nos acordamos de que fue hace justo dos años porque tenemos esa semana de marzo grabada a fuego o porque los medios no paran de recordárnoslo.
We're back!
Estamos de vuelta pero con mascarillas y con esa sensación extraña de que este es solo un pequeño descanso —qué deferencia— entre crisis.
El tiempo que nos pertenece
Yo no quiero que también mi tiempo libre sea una parte de mi trabajo, un mecanismo de optimización necesario para rendir y producir mejor. Mi tiempo libre es un derecho independiente.
Hacerse fotos con famosos (en defensa de ser fan)
De casi cada encuentro con un ídolo he salido con una foto y nunca sé bien justificar esa necesidad que tengo desde antes de las redes sociales. Hasta que el otro día lo entendí.
Éxtasis e imanes
En mi recuerdo, voy caminando hacia el centro de la pasarela y cayendo en una especie de embrujo mientras el ruido atronador del agua y las miles de gotas que salen disparadas hacia mí me atrapan. De pronto, una mano en la espalda o una voz: mi amiga da la vuelta, se está agobiando mucho. Y yo allí, en pleno éxtasis, me pregunto cómo podemos los seres humanos ser tan distintos.
Llamadas sorpresa
Empecé a escribir sobre llamadas de teléfono y echar de menos la sorpresa de que de pronto un amigo o amiga te llame sin avisar solo para charlar, pero lo estaba haciendo mal.
El ritmo del sol
Escribo con un café al lado y el pelo mojado porque esta mañana, cuando sonó el despertador a las 7, le dije que cómo iba a salir de la cama, con el frío que hacía fuera del nórdico y lo oscuro que estaba todo.
Cómo elegir sin morir en el intento
Abrumada por todo sobre lo que creo que podría contaros algo medianamente interesante, decidí poner todas esas ideas en pausa y hablar de las zapatillas que me trajeron los reyes magos
Cambiar los muebles de sitio
A veces estoy sentada leyendo en el sofá y mi mente se escapa del libro y empieza a realizar una de sus actividades favoritas: reorganizar el salón.
Navegar sin piloto automático
El error es creer que lo delicioso, exquisito, suculento, sabroso y voluptuoso es siempre lo extraordinario.
Mis 21 cosas favoritas de 2021
El día 31 de diciembre me llamó la atención que desde muy temprano muchísima gente estaba poniendo en Twitter e Instagram su balance del año. A mí me pilló con el pie cambiado, porque quería decir algo pero no se me ocurría nada.
Escribir no es una necesidad
Comer es una necesidad y dormir también. Escribir quizá lo sea, pero en pequeñito, una necesidad extra de cuando ya hemos comido y dormido o un parche para cuando no lo hemos hecho.
Sobre la aleatoriedad de los recuerdos
Muchas veces me pregunto en qué se basa nuestro cerebro para almacenar de forma tan clara y definida momentos que lo tienen todo para pasar al olvido.
Elegir malgastar el tiempo
La vida es corta, no la malgastes leyendo cosas que no te gustan, me dice —paradójicamente— internet. Y estoy de acuerdo en esencia. La vida es corta y cada minuto es único. ¿Me va a devolver alguien las horas que perdí leyendo el Libro del desasosiego, resoplando y pensando que lo que Pessoa necesitaba era salir a que le diera un poco el aire?
Todas las canciones hablan de mí
Cuando era más joven y más esnob, miraba con cierto desprecio a la gente que decía que le gustaba mucho una canción porque le recordaba a alguien. La música era para mí algo puro y que estaba al margen de nuestras pobres vidas terrenales.
Por qué desaparecemos
Las desapariciones involuntarias creo que son las felices: desaparecer sin darse cuenta porque estás viviendo tu vida. Luego están las voluntarias, esas en las que vas dando pasitos hacia atrás como de retirada, un «siento que estos días no puedo estar aquí, necesito estar en mi capullito encerrada una temporada».
Soñar recuerdos inventados
He pensado más en otro detalle de esta bonita experiencia onírica: los recuerdos que mi cerebro creó dentro del sueño para darle coherencia. Esos dos días que había salido de un comedor inventado, atravesado una plaza inventada y llegado a una universidad inventada.
Botones de otoño
Tenía una planta en el balcón llena de promesas floridas y, en vez de pensar capullo, más directo porque las flores son su tercera acepción, mi mente dijo botones, la planta está llena de botones.