Coleccionar mechones de pelo
Debemos pensar en las biógrafas e historiadoras del futuro. Que, además de restos digitales perdidos por servidores antiguos, puedan encontrar cartas secretas y álbumes extraños en trasteros, áticos y tiendas de antigüedades.
Mi sentido favorito
El otro día, Raquel nos contó que uno de los síntomas del catarro-casi-neumonía con el que lleva buena parte del año es que ha perdido el olfato, algo que le molesta mucho porque es su «sentido favorito». Por supuesto, esto me llevó de forma automática a pensar en mi propia relación con mis sentidos.
El hada y el duendecillo
El acceso a los recuerdos lo he convertido en un duendecillo que se pasea por la casa abriendo puertas y ventanas a veces, limpiando el polvo, moviendo cajas. Este duendecillo, que a veces es un hada, tiene sus habitaciones preferidas y, como es algo vago o vaga, hay otras por las que hace años que no pasea. Hasta que de pronto pasa algo.
Sobre la aleatoriedad de los recuerdos
Muchas veces me pregunto en qué se basa nuestro cerebro para almacenar de forma tan clara y definida momentos que lo tienen todo para pasar al olvido.
Oda a la morralla sentimental que Marie Kondo odia
Hoy quiero hablar de mi bolígrafo favorito, un bolígrafo que compré en un viaje hace unos años porque me había dejado el mío en el apartamento y llevaba todo el día con el típico nerviosismo de cuando quieres escribir pero no puedes.
Cómo fijar el recuerdo de un lugar
Aquella persona que recorrió Bergen esperando encontrarse a Sondre o Eirik todavía creía que odiaba Viena y no sospechaba que en un par de meses iba a mudarse a la capital austríaca y enamorarse, pero era la misma persona que soy hoy.