La alegría de la multitud
Seguro que es mentira, pero recuerdo solo dos momentos de mi vida en los que me sentí agobiada por una multitud.
Recuerdo los viajes
Recuerdo los viajes. Recuerdo el nerviosismo de los días anteriores, el estrés pensando en todo lo que tenía que hacer antes de irme. Recuerdo que a veces incluso somatizaba ese estrés, como hago casi siempre, y recuerdo que cualquier mal que tuviese desaparecía en cuanto ponía un pie en una ciudad extranjera.
Volver a abrazar
En el piso en el que viví antes de este, al que llamábamos La Cuba Secreta, había goteras.