El hada y el duendecillo
El acceso a los recuerdos lo he convertido en un duendecillo que se pasea por la casa abriendo puertas y ventanas a veces, limpiando el polvo, moviendo cajas. Este duendecillo, que a veces es un hada, tiene sus habitaciones preferidas y, como es algo vago o vaga, hay otras por las que hace años que no pasea. Hasta que de pronto pasa algo.
Soñar recuerdos inventados
He pensado más en otro detalle de esta bonita experiencia onírica: los recuerdos que mi cerebro creó dentro del sueño para darle coherencia. Esos dos días que había salido de un comedor inventado, atravesado una plaza inventada y llegado a una universidad inventada.