Estática pero contenta
Hace año y medio que no viajo. Y no me refiero a grandes trayectos o distancias, no. Me refiero a que en el último año y medio no he salido de la línea que marca la distancia entre mi casa y la de mis padres, 22,8 kilómetros, según Google Maps.
La alegría de pensar en el café de la mañana
La pandemia nos ha robado el placer de la anticipación. Ya sabéis, eso de que nos genera más placer planear un viaje que luego hacerlo y que se puede extrapolar a cualquier cosa que nos apetezca y nos pernita fantasear con ese futuro idealizado.