Escuchar Everybody Hurts POR PRIMERA VEZ

La mesa es de la que hablo un par de veces.

Uno de los pozos de internet en los que caigo (¿me dejo caer? ¿me lanzo?) en tardes particularmente tontas es el de los vídeos de reacción. Para quien no sepa de qué hablo: son vídeos en los que una persona (o dos) se graban reaccionando a algún tipo de contenido. El final de Outlander o Lost, una escena de algo, hay hasta quien se graba leyendo. Los que veo yo son los que creo que son los originales: gente que reacciona a canciones o discos, muchas veces viendo un videoclip o una actuación en particular.

Reaccionar —porque intuyo que hay que explicarlo también— significa poner caras de emoción, ir parando lo que sea que se está viendo o escuchando para comentarlo, quizá lograr una lagrimita. ¿Es esto genuino? Mi teoría es que hay un espectro: desde todo lo genuina que puedes ser si te estás grabando hasta quien claramente exagera su reacción. Los más frecuentes son los que indican que están reaccionando a algo que escuchan o ver POR PRIMERA VEZ (las mayúsculas imprescindibles en titulares de YouTube) y que requieren del espectador que deje su cinismo de lado y crea que sí, que es posible escuchar POR PRIMERA VEZ a los Beatles o Losing My Religion, que recuerde que en Estados Unidos hay muchísimas personas que en su historia vital tienen un «creció en una comunidad ultrarreligiosa en la que estaba prohibido el pop» y también que vivimos en un momento de segmentación del consumo que hace posible llegar a los 20 años sin haber escuchado nunca M-80 (que, por otra parte, ya no existe) ni sus equivalentes. 

Esta semana el algoritmo me sirvió en bandeja un vídeo de unos señores yanquis (un vocal coach y un compositor) que reaccionaban al Tiny Desk de Amaia. Por supuesto, lo vi y me revolví un poco ante las comparaciones con Rosalía o las menciones constantes al flamenco (admitían que era porque no conocían más) y me sentí extrañamente orgullosa cuando alababan lo bien que canta y toca el piano, lo original que es, hacían zoom en la silla para ver si de verdad tenía agujeritos, y decían que era como Aurora, una de esas personas que nos dejan entrar en su mundo fascinante. Los comentarios estaban llenos de españoles explicándoles que más jota que flamenco y que fue Amaia quien puso a Rosalía en el mapa para mucha gente cuando se pasó medio OT 2017 diciendo. «¿conocéis a Rosalía?» y tocando canciones de su primer disco.

Con esta pequeña recaída en los vídeos de reacción me acordé del buen rato que pasé un día el año pasado cuando descubrí los de gente que escuchaba POR PRIMERA VEZ Everybody Hurts, de R.E.M. Por supuesto, al principio era escéptica porque me parecía imposible que alguien pudiera llegar a la edad adulta sin haber oído nunca ese arpegio que tanto gusta a quien empieza a tocar la guitarra. Luego recordé lo que puse arriba: habrá personas a las que les parezca imposible que yo no haya oído nunca alguna canción determinada. Y, sobre todo, existe la gente joven. En Los 40 Classic —que es lo que escuchan los jóvenes en coche con sus padres— he oído Losing My Religion y Shiny Happy People, pero creo que nunca Everybody Hurts


¿Cuándo la escuché yo POR PRIMERA VEZ? Quién sabe. El disco, que suena mientras escribo esto, es de 1992, cuando tenía 8 años. Supongo que la canción se coló enseguida en la radio. Recuerdo ver el videoclip, pero quizá no en ese primer momento. Recuerdo también tener la canción, ya de adolescente, en cedés variados y en listas de canciones para llorar. Y en algún momento, por haberla escuchado demasiado yo y por haberla escuchado demasiado demasiada gente, la dejé un poco de lado. 


Mi vídeo de reacción me mostraría en el coche, en el asiento de atrás, con mis padres y mi hermana, y M-80 en la radio. ¿Cuándo llegué a entender algo? No lo sé. Pero creo también que es una canción que se entiende sin necesidad de saber inglés. Pienso en canciones y discos de los que sí recuerdo la PRIMERA VEZ. En el vídeo de reacción a Marchin’ Already de Ocean Colour Scene se me vería encogida ante la minicadena, leyendo las letras del libreto. El de If You’re Feeling Sinister, de Belle and Sebastian, tendría a una Ana de 16 años sentada en la misma mesa desde la que escribo esto (pero en una casa distinta), con los apuntes del instituto delante y también leyendo atenamente lasletras. En el de Becoming a Jackal, de Villagers, esta mesa está en el piso de arriba y la ventana abierta. No hay libreto porque ya hay streaming. No se puede saber en el vídeo, pero un vecino está quemando algo y huele a humo.

Entiendo que se exageren un poco las reacciones en los vídeos. En los que me he imaginado yo ahora estoy siempre de espaldas y encogida. Eso no da visionados (o a lo mejor sí; internet es un lugar muy curioso).


Volviendo a Everybody Hurts, los comentarios de esos vídeos de reacción están llenos de gente explicando su amor por la canción, dando contexto antisuicidio, explicando el videoclip, diciendo «esta canción me salvó la vida» (los comentarios en YouTube a canciones siempre me interesan mucho). Me creo casi todas las lágrimas y las caras que se van poniendo cada vez más serias conforme avanza la canción. 

El mundo se puede dividir en personas que entienden los vídeos de reacción y quienes creen que son algo absurdo. Como alguien que un día se descubrió entrando de cabeza en ellos, os puedo decir que creo que el atractivo está en una pequeña búsqueda de conexión y humanidad. En ver qué opinan extraños de cosas que a ti te gustan (la verdad es que no suelo ir a quien reacciona a algo que no conozco). En intentar recordar o imaginar si se nos humedecieron los ojos o nos encogimos cuando escuchamos I’m Wide Awake, It’s Morning por primera vez.

Ayer, pensando en este post, me encontré con un vídeo en el que alguien había juntado varias reacciones a Everybody Hurts. Me pareció bonito como ese ejemplo de conexión: cada uno solo en casa con sus cascos, sintiendo eso que esa canción ha hecho sentir a tanta gente.

Si hace mucho  que no escucháis la canción o que no veis el videoclip o si cuando lo visteis por última vez aún no lo entendíais, ya sabéis: poneos los cascos y dadle al play. No importa que no la escuchéis POR PRIMERA VEZ. Y no hace falta que os grabéis.

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